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Publicado: 2014-11-06

Planta móvil de tratamiento de aguas promete revolucionar la agricultura nortina

Proyecto de la Universidad Católica del Norte con recursos FIC-R, implica una inversión de 107 millones de pesos en desarrollo y transferencia tecnológica. Información en Noticias UCN al día.

Diversificar la producción con una mejor calidad de agua, es el sueño que podrán concretar los agricultores de la Región de Antofagasta gracias a un innovador proyecto que busca fortalecer la creciente industria hidropónica y agrícola en el sector Alto La Portada de la capital regional, así como en las localidades de Taltal y San Pedro de  Atacama.

Lo anterior será posible con el apoyo de un grupo de investigadores de nuestra Universidad, quienes desarrollan un sistema de plantas móviles de tratamiento de aguas, el cual tiene la particularidad de ser móvil, portátil y de configuración flexible para distintos tipos de aguas y elementos tóxicos a remover.

Esta solución tecnológica de bajo costo -que espera ser replicada en otras zonas de extrema aridez en el país- permitirá reutilizar el “vital elemento” residual generado por los cultivos hidropónicos de los productores y microempresarios locales, y así mejorar la eficiencia del recurso hídrico en una zona desértica, caracterizada por la escasez de este insumo.

El costo total de la iniciativa es cercano a los 107 millones de pesos, aportados por el Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R) y por la UCN, y cuenta con un plazo de ejecución de 12 meses.

“Queremos crear una planta para uso hidropónico que también sirva para otras formas de agricultura en la zona norte. La idea es tratar agua con contenido de arsénico, boro, cloruros e iones en general, que están por sobre las normas de riesgo”, explicó el Director del proyecto, Dr. Claudio Acuña.

Para el académico del Departamento de Ingeniería Química e investigador del Centro de Investigación Tecnológica del Agua en el Desierto de la UCN (Ceitsaza), este desarrollo permitirá aumentar la diversificación de cultivos a otras especies, como frutillas, olivos, cerezas o naranjas, las que requieren aguas de mejor calidad, principalmente a través de la eliminación del boro y la reducción de la salinidad.

Prototipo

Entre sus ventajas, el sistema de plantas móviles presenta un tamaño reducido, alta movilidad, economía y fácil uso, lo que es ideal para pequeños y medianos productores.

La unidad puede generar 4 metros cúbicos de agua al día, y considera una alta automatización en su proceso de operación y mantención.

Sus características le permiten el monitoreo remoto de los parámetros operacionales, a fin de asegurar un funcionamiento continuo de al menos 12 horas diarias. Cuenta, además, con módulos de tratamiento que pueden ser desplegados con configuraciones variables, dependiendo de la calidad requerida por cada cultivo.

Para su desplazamiento, la unidad estará montada en un carro tráiler, el que puede ser trasladado por un vehículo mediano, y el abastecimiento energético se hará mediante la utilización de paneles solares, con una potencia máxima de 500 Watts.

“Lo interesante de esta planta es su configuración modular, que permite que se adapte a distintas calidades de agua. Esto quiere decir que si la utilizamos en la cordillera, la emplearemos en modo arsénico; y si la usamos en cultivos hidropónicos costeros será adaptada para el tratamiento de boro”, indicó el Dr. Acuña.

El investigador agrega que el desafío del proyecto no es tecnológico, sino que está planteado en hacer que la planta sea económica (que no supere los 12 millones de pesos), y que pueda producir 4 metros cúbicos de agua al día. “Nuestro foco es social y este proyecto apunta a satisfacer las necesidades de los agricultores de escasos recursos de la región. Nuestro trabajo se centra en cómo encapsular este conocimiento en un equipo que debe ser barato y autónomo”, puntualizó.

Impacto

La industrialización de la hidroponía es creciente en la Región de Antofagasta. Condiciones favorables, como la luz solar y un clima estable, hacen que esta actividad agrícola sea cada vez más atractiva y rentable en la zona.

Se visualiza un mercado sostenible en el tiempo, con una creciente demanda de productos alimenticios de calidad, tanto para el consumo particular, como para el sector de la industria minera y sus proveedores.

En este escenario, los agricultores del sector Alto La Portada de Antofagasta son los que llevan más camino recorrido en el uso de este tipo de producción agrícola. Hasta el momento han instalado 24 mil metros cuadrados de mesas hidropónicas, las que esperan aumentar a una superficie de 100 mil metros cuadrados para 2017.

El ingeniero civil ambiental e integrante del equipo de investigación, Felipe Álvarez, explicó que la iniciativa también ha sido presentada a los agricultores de las localidades de Taltal y San Pedro de Atacama. “Ellos mostraron interés en el proyecto. Esta planta tiene grandes proyecciones en cuanto a mejorar la calidad de los cultivos en esas comunidades y solucionar así un problema tan importante en la región, como es el tratamiento del agua”.

Plan de trabajo

El proyecto considera hacer una caracterización y levantamiento del consumo y calidad de las aguas requeridas para los distintos productos y tecnologías de cultivo (raíz flotante, NFT o de sustrato sólido).

También toma en cuenta el diseño de un módulo de tratamiento de aguas, sistema de control automático y mantención, y la elaboración de un estudio del mercado y modelo de negocio.

Otro aspecto implica realizar un programa de difusión y transferencia tecnológica a la comunidad agrícola de Antofagasta, para que esta pueda profundizar en materias como el tratamiento de agua y las buenas prácticas en hidroponía.

“Esperamos desarrollar y transferir esta innovación tecnológica para optimizar la producción en los cultivos hidropónicos, mejorar el uso eficiente del recurso hídrico y asegurar la sustentabilidad de esta industria”, concluyó el Dr. Claudio Acuña.

El proyecto considera la participación de dos doctores en ingeniería con formación en países de amplio desarrollo en el área; mientras que la implementación en terreno contará con el apoyo y la asistencia de dos ingenieros civiles ambientales, un analista químico y un técnico con experiencia en hidroponía, más tres profesionales para los aspectos de gestión y difusión. El equipo también suma el aporte de tres ingenieros civiles químicos, recientemente titulados en la UCN, quienes se integraron al proyecto atraídos por el impacto y trascendencia de la iniciativa.

Información en Noticias UCN al día.

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