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Publicado: 2014-10-07

Estiman que respuesta tardía de las autoridades causó brote de ébola en EE.UU.

La subdirectora de Docencia de la Escuela de Medicina de la USACH, Dra. Ingrid Heitmann, asegura que la falla estuvo en el servicio de salud, al enviar al paciente de regreso a su casa, con medicamentos paliativos para la gripe. ‚ÄúLos s√≠ntomas iniciales son como los de cualquier enfermedad viral‚ÄĚ, afirma la especialista, quien remarca que la pregunta clave es ‚Äú¬ŅHa estado usted en √Āfrica?, y si es as√≠, investigar‚ÄĚ. Art√≠culo de Fernando Abarca en Noticias USACH.

El 30 de septiembre pasado, se registró el primer caso de Ébola en Estados Unidos. Thomas Duncan, llegó a Dallas (Texas), proveniente de Liberia. Mientras visitaba a unos parientes en el país del norte, desarrolló los síntomas que confirmaron el primer caso clínico en tierra norteamericana.

Pese al amplio control desplegado por  las autoridades norteamericanas, hay factores que incidieron en el desarrollo del brote en aquél país. Según la infectóloga y Subdirectora de Docencia de la Escuela de Medicina de la Universidad de Santiago, Dra. Ingrid Heitmann, en el caso de Thomas Duncan, “hubo una respuesta demasiado tardía” de las autoridades. A juicio de la especialista, quien falló fue el servicio de salud que recibió en primera instancia a Duncan, pues pese a que éste reconoció que había estado en África,  fue devuelto a su hogar tan sólo con remedios para palear la gripe. “Los síntomas iniciales son como cualquier enfermedad viral, entonces la pregunta clave es ¿ha estado usted en áfrica?, y  si es así investigar”, precisa.

El Ébola es un virus oriundo de África. Fue detectado por primera vez en el año 1976 desatando, en ese entonces, una fuerte epidemia. Quienes lo padecen sufren de fiebre, dolores de cabeza, cuerpo y garganta. La enfermedad prosigue con vómitos, diarrea e irritación de la piel. Finalmente, hay hemorragia interna que compromete órganos como el hígado y el riñón.  El contagio se produce en base al contacto de fluidos corporales contaminados como orina, sangre o sudor, por ejemplo. El virus puede estar alojado dentro de un cuerpo y desencadenar sus  síntomas después de 10 días e incluso 21, en algunos casos.  Según un reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hasta agosto pasado, entre los países del oeste Africano- como Guinea, Liberia y Sierra Leona-  hubo más de 3 mil casos de personas infectadas y casi 2 mil fallecimientos.

Si bien la Dra Heitmann considera que la respuesta al brote del Ébola en África,fue tardía, también entiende como un problema grave, los escasos fondos para llevar a cabo un combate efectivo. “Los países están poniendo menos recursos en la OMS”. Por eso “no se reaccionó tan rápidamente como probablemente era necesario, dado que este virus tiene aparentemente mayor capacidad de transmisión”, concluye.

Según la Dra. Heitmann, “la situación actual de África es incluso peor que antes”. Afirma la infectóloga que dentro de aquel continente, la medicina occidental no es vista como válida, por lo que “la gente se arranca o no reporta los casos”.  Añade la especialista que, incluso, hay una cierta hostilidad hacia el actuar norteamericano pues “en este momento, la gente piensa que, en los niveles que el Ébola se está transmitiendo, Estados Unidos probablemente liberó el virus”.  Por eso y debido al descontrol de la afección en Liberia, Estados Unidos envió 3 mil soldados a la zona para ver si pueden frenar el avance de la enfermedad, situación dada a conocer por el mismo presidente Obama.

Cómo apaciguar el avance del Ébola

El caso de Thomas Duncan, afirma la Dra. Heitmann, demuestra que la enfermad es capaz de traspasar cualquier control fronterizo. Sostiene que no se puede frenar porque si el portador está “en el período de incubación de la enfermedad,  va a estar asintomático”. Y eso “fue lo que ocurrió con el caso de Texas”, agrega.

Thomas Duncan llegó a Estados Unidos el 19 de septiembre pasado, sin mostrar señales de Ébola. Al día siguiente visitó a unos parientes en Dallas. Cuatro días después, desarrolló los síntomas de la afección. Buscó ayuda en un Hospital, pero fue devuelto a su casa con medicamentos para combatir la gripe. Tres días más tarde, fue admitido en la misma institución médica y puesto en aislamiento. Finalmente,  a 11 días de su arribo, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos lo confirma como el primer caso de Ébola en ese país.

¿Estamos preparados en Chile?

Cree la Dra Heitman que de presentarse un caso de Ébola en Chile, el país estaría preparado para enfrentar el brote. Según la especialista, el problema, más que las limitaciones económicas, radica en tener la capacidad de descubrir a tiempo el virus y actuar. “En nuestro país, hay salas donde se pueden aislar los pacientes y existen los recursos. Aquí el problema es detectarlo rápido”, reflexiona la infectóloga.

Asimismo, añade la investigadora, el Ministerio de Salud ha mandado a todos los servicios de salud y a todos los hospitales, las guías, normas y   procedimientos para combatir la enfermedad. “Todo se envió hace tiempo, así es que uno podría pensar que sí estamos preparados para enfrentar al Ébola”, opina la Dra. Heitmann. 

“Si aquí tenemos un brote, probablemente va a ser menor”, estima la especialista. Arguye, por ejemplo, que los chilenos no tienen un estándar de vida tan precario como el de los africanos. “Apreciamos la medicina occidental, no tenemos los niveles de hacinamiento ni los ritos funerarios que tienen en África” afirma mientras añade que por eso “no hay razones para que se produzca un brote explosivo en Chile”.

Lo importante -a juicio de la Dra. Heitmannes- es que en nuestro país “la gente se dé cuenta de que no hay nadie libre. El virus puede llegar a cualquier parte si uno viaja a alguno de los lugares en que está presente”, agrega.  Por eso, hace un llamado enfático, sin entrar en alarmismos, a la población, para que se mantenga atenta al desarrollo de la enfermedad en el mundo. “Yo creo que hay que estar consciente, porque si hay un caso y nadie lo toma en cuenta, después pueden aparecer otros cinco y luego diez más. Esto puede terminar en 2 mil personas aisladas en sus casas, y con un policía vigilando cada puerta. No hay que esperar a llegar a eso”, concluye.

Artículo de Fernando Abarca en Noticias USACH.

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