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Publicado: 2014-09-30

Científicos cuentan la historia del chucao y otras aves del bosque templado lluvioso de Sudamérica

Con af√°n naturalista, cient√≠fico y conservacionista, un grupo de investigadores encabezados por la ornit√≥loga norteamericana, Doctora Mary F. Willson, estudi√≥ al chucao, especie end√©mica de Chile con un car√°cter muy peculiar. En un libro biling√ľe recientemente publicado, se puede leer su historia y la de otras aves que habitan la senda Darwin en Chilo√©. Nota en Instituto de Ecolog√≠a y Biodiversidad (IEB).

“Si caminas por el bosque chileno, especialmente, en primavera, seguramente escucharás el característico canto del chucao, el que consiste en una serie de notas descendentes que se parecen a algo como una risita entre dientes y el gorjeo de un pavo. Y si miras atrás mientras caminas por el bosque, lo verás inspeccionando la hojarasca removida en busca de invertebrados, transformados en presa fácil gracias a tus pasos. Algunas veces, un chucao macho irá paralelo a tu camino, emitiendo su canto territorial sin apartar los ojos de ti”.

Así comienza su libro “Chucao y otras aves del bosque templado lluvioso de Sudamérica”, la doctora estadounidense Mary F. Willson. Así inicia esta ornitóloga habitante de Alaska, el texto de 140 páginas que hizo junto a un grupo de colaboradores, para contarle al mundo lo que investigaron de este animal, después de que fuera cautivada por su comportamiento confiado entre los seres humanos.

Detrás del chucao

Mary Willson vino a Chile a principios de los ’90, a participar de un taller sobre ecosistemas templados en Chillán, y allí conoció al Doctor Juan Armesto, especialista en biodiversidad de bosques nativos, y enganchado, igual que ella, de las interacciones entre plantas y animales. Ella recuerda que mientras hacían un estudio de polinización y dispersión de semillas, “me encontraba un día gateando en el barroso suelo del bosque, contando plántulas de árboles cuyas semillas son dispersadas por aves, cuando se pronto se acercó un pequeño pájaro de pecho anaranjado, caminando tranquilamente por la parcela de plántulas. Su brillante ojo negro posó su mirada en mí, y luego en las plántulas”.

La doctora asegura que éste fue el origen del proyecto Chucao Chiloé, que nutre este texto, y que dio origen también a la Fundación Senda Darwin, una institución sin fines de lucro que actualmente posee y opera la “Estación Biológica Senda Darwin”. Allí se realizan monitoreos estables de la avifauna, tal como en el resto de la red de Estudios Socioecológicos de Largo Plazo, que en alianza con universidades y otros centros de investigación, permiten al Instituto de Ecología y Biodiversidad desarrollar investigación y educación en distintas partes de Chile.

De qué pajarillo hablamos

Los chucaos pertenecen a una familia (rhinocryptidae) que tiene representantes desde Costa Rica hasta Cabo de Hornos, y que en inglés común se denominan tapaculos. Son especies socialmente monógamas y no migratorias, pues permanecen en su hábitat reproductivo durante todo el año, y ambos padres cuidan de huevos y polluelos, los cuales dejan el nido al cabo de tres semanas. Los machos son altamente territoriales, y defienden agresivamente su porción de hábitat.

Éstas son algunas de las descripciones que entrega este libro editado por el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), publicado en julio de este año, gracias a la gestión del programa de divulgación de la ciencia 6Sentidos, y al financiamiento del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo y de CONICYT. El texto primero sitúa y describe el contexto geográfico - el bosque templado lluvioso de Sudamérica - que va desde el río Maule hasta el Cabo de Hornos. Luego habla de la distribución de la especie, del proceso reproductivo, de la crianza y de los depredadores, para luego terminar en un repaso por otras aves del bosque, como el pájaro carpintero, el rayadito y el aguilucho.

Si bien ninguna de estas especies está en peligro de extinción, al ser territoriales, necesitan mucho espacio para vivir, por lo que la paulatina fragmentación de los bosques amenaza su supervivencia. El chucao, por ejemplo, abarca una hectárea. Importante saberlo para proteger el hábitat de aquellos con quienes queremos cohabitar.

Nota en Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB)

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