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Publicado: 2014-09-23

Descubren potencial uso de la planta Calceolaria para desarrollo de biopesticidas

El Dr. Carlos Céspedes de la Universidad del Bío-Bío explica que moléculas químicas producidas por plantas pertenecientes al complejo Calceolaria Integrifolia Sensu Lato o capachito, pueden constituirse en la base para el desarrollo de futuros biopesticidas amigables con el medio ambiente. Por Cristian Villa Rodríguez en Noticias UBB.

La versión número 248 del Congreso Nacional de la Sociedad Americana de Química (248 Fall Annual Meeting of ACS, Moscone Center, Chemistry & Global Stewardship), realizada en San Francisco, California, en los Estados Unidos, fue el marco en que el investigador de la UBB e integrante del Grupo de Química y Biotecnología de Productos Naturales Bioactivos, Dr. Carlos L. Céspedes, compartió los últimos avances obtenidos en el marco del desarrollo del proyecto Fondecyt 1130242, sobre “Actividad regulatoria del crecimiento de insectos por metabolitos secundarios desde calceolaria integrifolia sensu lato”, que se aboca a la búsqueda de biopesticidas.

Según explicó el Dr. Céspedes Acuña, en la cita expuso descubrimientos logrados al investigar la actividad insecticida de los metabolitos (productos químicos) que producen las plantas conocidas como Calceolarias spp o “capachito”, presente en América desde México hasta la Patagonia, y en Chile entre el valle central y la cordillera de la costa desde Aconcagua al sur. “Nosotros nos hemos dedicado a estudiar el complejo botánico llamado Calceolaria integrifolia sensu lato, presente en nuestra región de Ñuble” aclaró el Dr. Céspedes.

“Hemos detectado que hay una gran cantidad de metabolitos activos en una parte específica de la planta (órganos) que se denominan tricomas. Los tricomas son una suerte de pelitos que crecen sobre las hojas de la planta; son pequeños órganos, una especie de envases donde la planta guarda cierto tipo de moléculas químicas que repelen a los insectos que pretenden comer sus hojas. Dichas moléculas químicas también repelen a las bacterias y hongos que puedan llegar a la hoja”, describió el Dr. Carlos L. Céspedes, quien también destacó el aporte de la ex alumna del programa de Magíster en Ciencias Químico-Ecológicas, Evelyn Muñoz Núñez.

Según comentó el investigador, los exudados o secreciones de los tricomas son ricos en algunos tipos de compuestos fenólicos tales como naftoquinonas, flavonoides y algunos diterpenos hidroxilados.

Asimismo, el Dr. Carlos L. Céspedes precisó que las moléculas químicas producidas por la planta y depositadas en los tricomas corresponden a compuestos aleloquímicos; esto quiere decir que son producidos por la planta de manera constitutiva. “Hemos descubierto que estos órganos o estructuras de la planta (tricomas), son un mecanismo de protección o defensa química que tiene la planta frente a sus posibles agresores, sean estos insectos, bacterias u hongos”, aseveró.

Al respecto, el investigador del Grupo de Química y Biotecnología de Productos Naturales Bioactivos, explicó que el descubrimiento permitirá emplear dichas moléculas como punto de partida para la generación de biopesticidas, que por naturaleza son amigables con el medio ambiente, a diferencia de los productos sintéticos producidos por el hombre.

“Los productos sintéticos son muy agresivos con el medio ambiente. Por ejemplo, los Contaminantes orgánicos persistentes (COPs), también conocidos por su sigla en inglés, POPs (Persistent Organic Pollutants), son un conjunto de compuestos orgánicos fabricados artificialmente por el hombre. Son muy tóxicos y tienen un tiempo de persistencia en el ambiente muy largo. En cambio, las moléculas químicas de la planta se biodegradan rápidamente, ejercen su acción y se degradan. He ahí la ventaja de los biopesticidas”, describió el Dr. Céspedes Acuña.

En un sentido más académico, también se logró determinar que las moléculas producidas por la planta Calceolaria Integrifolia, se repiten en muchos otros miembros (especies) pertenecientes al mismo género botánico. Esto implica que las moléculas de las distintas especies de Calceolaria tienen características de clasificación taxonómica. Esto implica un aporte a la quimiotaxonomía, disciplina que clasifica las distintas especies de plantas a partir de las moléculas químicas convergentes que éstas poseen.

Uso común de una planta ancestral

Según describió el Dr. Carlos L. Céspedes, la Calceolaria Integrifolia fue ampliamente utilizada por los aborígenes americanos como febrífugo (para bajar la fiebre), así como diurético. También ha sido empleada como antiinflamatorio para dolencias musculares y reumáticas, para calmar dolores de cabeza y para ayudar a cicatrizar heridas. “Los mapuches, y otros pueblos originarios del continente y los campesinos, desde EE.UU. hasta América del Sur, también la ocuparon para espantar piojos. La Calceolarias se encuentra en algunas zonas de Perú, Uruguay, Brasil, Argentina, Colombia, México y Chile. En particular, el complejo Calceolaria integrifolia sensu lato es característico de nuestra zona de Ñuble, encontrándose solamente entre las regiones Séptima y Novena”, aseveró el investigador.

Por Cristian Villa Rodríguez en Noticias UBB.

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