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Publicado: 2013-11-08

Patrimonio Sumergido en Punta Lober铆a: un rompecabezas que qued贸 inconcluso

El tesoro m谩s grande de Juan Fern谩ndez no se encuentra enterrado, pero tampoco se ha terminado de descubrir. Al archipi茅lago se le conoce tanto por su patrimonio natural, como por los piratas y corsarios que alberg贸, partiendo por el abandonado marinero Alejandro Selkirk. Sin embargo, hay una gran parte de su patrimonio hist贸rico y arqueol贸gico esperando su puesta en valor. Por Bernardita Skinner, periodista de Infocyt.

Tal es el caso de un naufragio descubierto en Punta Lobería en 1996 , cuando un equipo franco-chileno de investigadores realizaba una prospección de la bahía Cumberland. La Armada rescató aquella vez un ancla, pero no se practicaron mayores estudios. Tuvo que pasar mucho tiempo para que el pecio volviera a ser analizado.

En febrero del 2010, y tras años de investigación, el equipo de arqueólogos y buzos pertenecientes, a la ONG francesa SEAS (Société d’Etudes en Archéologie Subaquatique) consiguió apoyo en Chile para realizar una nueva exploración, obteniendo, esta vez, notables hallazgos y resultados.

La misión estuvo bajo la dirección administrativa de Raimundo Bilbao y científica de Arnaud Cazenave de la Roche, conformando un grupo internacional y multidisciplinario de veinte participantes. En pocos días de exploración se pudo delimitar el yacimiento, comprobando que es mucho más extenso de lo que se pensó en un principio.

Entre los restos del pecio que, según determinaron, correspondía a un navío español construido en la época colonial, se encontraron principalmente cerámicas, piezas de madera y metal. Una vasija de origen peruano y dos enormes anclas de hierro serían piezas claves para identificar  origen, dimensiones y posible data de la embarcación.

Una de las posibilidades que se barajan desde entonces, es que el naufragio podría corresponder al San Martín, un barco español enviado por el virrey del Perú a Robinson Crusoe, hundido en 1683. Tenía la misión de esperar y sorprender una escuadra corsaria holandesa de la que se había informado.

El pecio de Punta Lobería podría entregar información importante para la historia marítima en América del Sur, considerando que la isla Más a Tierra, fue siempre un punto estratégico de dominio español, ubicada en el que antiguamente llamaban “el Mar del Sur”.

El 27 de febrero de 2010 y la experiencia del equipo en Chile

Al igual que en todo Chile y particularmente en el poblado de San Juan Bautista, la madrugada del terremoto y posterior tsunami cambió cualquier plan preconcebido. Fue así que la misión arqueológica del pecio de Punta Lobería se vio interrumpida, a sólo días de comenzar.

Hoy el equipo de SEAS, junto a la Fundación Archipiélago Juan Fernández, quisiera regresar y cumplir con la totalidad de los objetivos fijados inicialmente, para lo que ya se están haciendo las gestiones correspondientes.

¿Cuál fue el origen de esta iniciativa? Le preguntamos a Arnaud Cazenave de la Roche.

Uno de los primeros estudios que quise desarrollar con SEAS en Chile fue el de la navegación en el Mar del Sur, este espacio marítimo español de su zona de influencia en el Pacifico. Se trata de un área importante de la navegación de la España colonial que aún no se ha estudiado.

-¿Cómo llegaron a este naufragio?

La isla de Robinson Crusoe era un sitio propicio para iniciar trabajos de prospección porque constituye un lugar donde ocurrieron muchos naufragios a lo largo de la presencia española en América del Sur. En el año 1996 estuve prospectando varios meses en compañía de Raimundo y destacamos a varios sitios arqueológicos sumergidos.

-¿Cómo recibió el proyecto la comunidad de Juan Fernández?

Nuestro encuentro con la isla fue una experiencia única en que conocimos a mucha gente de gran calidad y nos hicimos varios amigos. Lo esencial es que se entienda que éste va en el sentido de una valorización de la isla, de su historia y de su cultura, y que nosotros no tenemos ningún beneficio sobre el material arqueológico cuya propiedad la dejamos a la isla, a Chile y sus museos  

-¿Qué falta por hacer? ¿qué esperarían de una segunda misión?

Esperamos que la segunda misión permita precisar la cronología del barco y si es posible identificarlo formalmente. Que nos permita evaluar precisamente el volumen de vestigios que quedan ocultos en el sedimento y su estado de conservación. Con estos estudios preliminares, esperamos medir el potencial arqueológico del sitio de manera a poder proyectar un programa de trabajo en el tiempo.

-¿A tu juicio, cuál es la principal importancia de este sitio? ¿en qué época crees que podría situarse?

Ya sea que el navío pertenezca al siglo XVII o bien al final del XVIII/principios del XIX, éste constituye un patrimonio importante para Chile y para su historia marítima que hasta el momento ha sido poco estudiada. Los vestigios de la Punta Lobería dejan la perspectiva de juntar conocimientos sobre la construcción naval española en esta parte del mundo, sobre el comercio, quizás la guerra, y de forma general sobre la cultura material de la España colonial que ha dejado pocos testimonios.

-¿Cómo vivieron la experiencia del maremoto de febrero del 2010?

El tsunami ha sido una experiencia traumática. La pérdida de nuestros equipos de trabajo ha sido muy poca cosa al lado del desastre que ha sido para la isla y sus habitantes. Las imágenes del pueblo de San Juan Bautista arrasado y de sus habitantes desesperados las guardaremos siempre en nuestra mente. También nos acordaremos del coraje de la gente afrentando este desastre, de su dignidad y del extraordinario movimiento de solidaridad que generó la adversidad. Eso fue lo único bonito de esta situación.

Respecto a nuestro proyecto, nos había costado mucho reunir los medios financieros y logísticos para realizar esta operación, y por segunda vez, nos veíamos impedidos de llevar a cabo la excavación, ¡como si el barco se resistiera a desvelar sus secretos!

Fotografías: SEAS

Más información: www.archeo-seas.org

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