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Publicado: 2017-10-11

Desierto Florido: El d铆a que perdimos el respeto por este hermoso fen贸meno natural

Gloria Rojas Villegas, jefa del 谩rea de Bot谩nica y Herbario del MNHN, habla sobre la vulnerabilidad del desierto florido ante la intervenci贸n del hombre por medio de comportamientos irresponsables que atentan contra este fen贸meno natural (Revista H茅ureka).

 

Gloria VillegasEl desierto florido es un fenómeno natural que depende de ciertas variaciones para manifestarse, entre ellas la temperatura y las precipitaciones. Si bien, no es un espectáculo anual, en la última década se ha vuelto un panorama frecuente. Los años 2012, 2015 y 2017 han surgido verdaderas alfombras multicolores en el lugar más árido del mundo, logrando este año una de las temporadas más extendidas debido a los más de 70 mililitros de agua caída. Una situación de dulce y agraz, ya que proporcional al agua caída, aumentaron los turistas, y con ello los eventos que atentan contra esta belleza de la naturaleza, sin precedentes.

Tonos rosados, amarillos, morados y blancos, además del verde de las hojas que acompañan a las flores, han cubierto la zona desértica entre Copiapó y Vallenar cercana a la Ruta 5 Sur, donde se dan las floraciones más espectaculares. Mismo lugar donde a ratos se observan personas correr para sacar la mejor foto, motos recorrer como si fuera una carretera y, últimamente, aviones aterrizar cual pista de aeropuerto.

Claramente, este elevado interés responde no tan sólo a la belleza actual de la zona, sino también a una buena campaña mundial para mostrar sus atributos. No por nada el desierto florido lleva, actualmente, 3.000 millones de pesos de ingresos para Atacama. Sin embargo, estas campañas parecen no estar provistas de información para que los turistas lo observen con precaución.

Es inevitable que la orilla del camino las plantas sean pisada por los visitantes, pero adentrarse en un tapiz de flores y dejar que cualquier artefacto se pose en él para mí es como rayar una escultura, una falta de respeto a este fenómeno que es hermoso. Creo que en parte se debe a que no entienden que es como pisar un jardín, las plantas se rompen y en el peor de los casos dejan de vivir. Es cierto, la especie no se va a extinguir, pero si todos quieren correr en vehículos sobre el desierto en flor sería desastroso.

Creo que esta zona si se puede proteger, pero creo que la mejor forma es centrar los esfuerzos en una mayor educación. Debemos aprender a valorar lo que tenemos, más que implementar leyes de prohibición y reglas, motivando la conciencia individual. Está bien que quienes visitan el desierto florido quieran sacar fotos, pero es importante que lo hagan con cuidado y conciencia del ecosistema que lo rodea, aprendiendo a contemplarlo, para sentir propia la misión de su protección y conservación.

No obstante a los hechos más conocidos, hay actos que ocurren con las especies del desierto florido que son aún más repudiables. Un ejemplo es lo que ha pasado con la garra de león, especie endémica que crece en las cercanías de Carrizal bajo. Estas son por lo general rojas, pero también hay unos pocos ejemplares de color con inflorescencia amarilla. La primera que se encontró este año fue fotografiada y publicada, sin embargo, en un par de días se la han robado ¿Por qué lo hicieron?, eso no se entiende. A ese ejemplar de la especie y de la variedad amarillo no se le dio posibilidad de dar semillas. Esta situación también sucede con los ejemplares rojos, razón por la que varios involucrados estamos elaborando un plan de conservación que proteja a toda la especie.

Lo que pasó con el aterrizaje de los aviones no fue correcto, fue imprudente y tal vez un poco arrogante. No obstante, creo que más allá de las multas, ya la denuncia que evidenció  el hecho fue un buen castigo social, no tanto para ellos, sino para los que intenten hacerlo de nuevo. Además, sin lugar a dudas este episodio servirá para concientizar a la población, allanando el camino de la educación medioambiental en la sociedad.

Para leer el artículo original de Revista Heureka pinche aquí

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