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Publicado: 2017-05-08

Portainjertos mejorarían rendimiento de antiguos parrones comerciales de uva de mesa en zonas áridas

Seg√ļn estudio del Centro de Estudios Avanzados en Zonas √Āridas (CEAZA), el Centro de Estudio de Zonas √Āridas de la Universidad de Chile (CEZA), la Universidad de la Serena y el INIA, publicado por la revista cient√≠fica ‚ÄúScientia Horticulturae‚ÄĚ. Noticia elaborada por Camila Cisternas, periodista del centro cient√≠fico CEAZA. Publicada el d√≠a 2 de mayo de 2017.

El estudio muestra que portainjertos o raíces de otras especies de vid mejorarían el rendimiento productivo de una planta (cantidad de hojas, frutos, etc.) y su resistencia frente a enfermedades, entre otras cualidades. En este caso particular, fue a la variedad de uva de mesa Red Globe a la que se le practicó el experimento.

Si bien Red Globe tiene buenas cualidades productivas, es sensible a la aridez, a enfermedades, a patógenos, entre otros. El uso de portainjertos es una herramienta para fortalecer la planta ante estas condiciones. El estudio obtuvo sus resultados después de una década de haber plantado los parrones de la variedad mencionada.

Para el estudio los investigadores a cargo utilizaron portainjertos de las especies Harmony, Saint George y Salt Creek. De esta manera, se buscó potenciar en la variedad Red Globe, algunas de las propiedades fisiológicas que permiten mejorar su rendimiento.

En el estudio se observó un incremento en el rendimiento producido por los portainjertos Harmony y Salt Creek, que se correlacionó con el aumento del área individual de la hoja y el área foliar específica (tamaños de la hojas), el peso de poda (ramas y hojas), fotosíntesis por unidad de masa de la hoja, azúcar en las hojas y reserva de carbono en las raíces.

“Encontramos que dos de los tres portainjertos utilizados, modificaban la estructura aérea, particularmente la hoja, es decir, que con la modificación del sistema radicular se alteró la estructura de la hoja (creció una hoja más delgada pero más grande en tamaño, “más ávida de capturar luz”) y modificó el ‘follaje total’ o número total de hojas. Es muy interesante que al cambiar la estructura radicular modifiques todas las respuestas de la planta”, explica la Dra. Luisa Bascuñan, fisióloga vegetal del CEAZA y autora principal del estudio.

Por su parte, el MSc. Antonio Ibacache, científico del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA Intihuasi) y coautor del trabajo, comenta que “en mi opinión este efecto es importante pues demuestra que ambos portainjertos poseen una alta capacidad fisiológica para incrementar el vigor de las variedades comerciales que se injerten sobre ellos. Es decir, son portainjertos capaces de tener un gran desempeño en las condiciones restrictivas de suelo, agua y clima propias de una región árida”.

Según el investigador, uno de los mayores problemas de la viticultura nacional, especialmente en la zona norte del país, es la disminución de los rendimientos y la calidad de la fruta debido al envejecimiento de los parrones. Una estrategia para superar este inconveniente es la utilización de plantas injertadas.

“Los portainjertos, como los evaluados en el estudio, son capaces de aumentar el vigor de las plantas, el rendimiento y la calidad de la fruta. Por ello, actualmente las nuevas plantaciones y la renovación de parrones antiguos se llevan a cabo con plantas injertadas. Sin embargo, para que la nueva plantación sea exitosa es fundamental seleccionar el portainjerto más apropiado para una condición de suelo-clima específico, y en este sentido los resultados del estudio tienen un gran valor”.

Bascuñan añade que “si bien el estudio se hizo bajo condiciones óptimas o estándares de producción, en otras palabras, las vides no fueron sometidas a estreses para la investigación, sería de gran interés para futuros trabajos adicionar el componente de aridez y observar las respuestas de estos portainjertos”.

Fuente: CEAZA

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