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Publicado: 2015-09-02

Reciclaje c贸smico: una imagen de la Nebulosa del Camar贸n, captada desde Chile

Dominando esta imagen se observa parte de la gigante nebulosa Gum 56 iluminada por las j贸venes estrellas calientes de gran brillo que nacieron en su interior. Durante millones de a帽os se han creado estrellas a partir del gas presente en esta nebulosa, material que luego es devuelto a la guarder铆a estelar cuando las estrellas m谩s antiguas lo expulsan gradualmente en el espacio o lo expelen de manera m谩s dr谩stica como explosiones de supernovas. Esta imagen fue tomada con el telescopio MPG/ ESO de 2,2 metros en el Observatorio La Silla, en Chile, como parte del programa Cosmic Gems (Gemas C贸smicas) de ESO. Nota elaborada por el Departamento de Comunicaciones del Observatorio Europeo Austral, ESO. Publicada el d铆a 2 de septiembre de 2015.

Sumergidos profundamente en esta enorme guardería estelar se encuentran tres cúmulos de calientes estrellas jóvenes (de tan sólo unos pocos millones de años de antigüedad) que brillan intensamente en luz ultravioleta. Es la luz de estas estrellas la que provoca el brillo de las nubes de gas de la nebulosa. La radiación arranca electrones de los átomos, un proceso conocido como ionización, los que al combinarse nuevamente liberan energía en forma de luz. Cada elemento químico emite luz en colores característicos y las grandes nubes de hidrógeno presentes en la nebulosa son la causa de su intenso resplandor de color rojo.

Gum 56 (también conocida como la Nebulosa del Camarón) recibe su nombre gracias al astrónomo australiano Colin Stanley Gum, quien, en el año 1955, publicó un catálogo de las regiones H II. Las regiones H II, como Gum 56, son enormes nubes de baja densidad, que contienen una gran cantidad de hidrógeno ionizado.

Una gran parte de la ionización en Gum 56 es generada por dos estrellas tipo O, estrellas calientes de color blanco-azulado, conocidas también como gigantes azules debido a su tonalidad. Este tipo de estrella es poco común en el Universo, ya que su gran masa implica que no viven por mucho tiempo. Después de sólo un millón de años aproximadamente, estas estrellas colapsarán y terminarán sus vidas como supernovas, así como muchas otras estrellas masivas de la nebulosa.

Además de las muchas estrellas de reciente formación presentes en la nebulosa, esta gran región aún se encuentra repleta de suficiente gas y polvo como para crear una generación aún más reciente de estrellas. Las regiones de la nebulosa que originan nuevas estrellas se pueden apreciar en la imagen como nubes de gran densidad. El material que forma estas nuevas estrellas incluye los restos dejados por las estrellas más masivas de una generación anterior que ya han alcanzado el fin de su vida y han expulsado su material en violentas explosiones de supernovas. De esta manera, se perpetúa el ciclo de vida y muerte estelar.

Teniendo en cuenta las dos muy inusuales gigantes azules en esta área y la intensidad de la nebulosa en longitudes de onda de radio e infrarrojas, es quizás sorprendente que esta región haya sido estudiada relativamente poco hasta ahora por los astrónomos profesionales. Gum 56 tiene un diámetro de unos 250 años luz, pero a pesar de su enorme tamaño, a menudo no es percibida por los observadores debido a su muy tenue brillo, ya que la mayor parte de la luz que emite corresponde a longitudes de onda que no son visibles para el ojo humano.

La nebulosa se encuentra a una distancia de unos 6.000 años luz de la Tierra. En el cielo puede encontrarse en la constelación de Escorpio (El Escorpión), donde posee un tamaño proyectado cuatro veces superior al tamaño de la Luna llena.

Esta imagen, que tan solo capta una parte de la nebulosa, fue tomada con el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros empleando la cámara Wide Field Imager (WFI) como parte del programa ESO Cosmic Gems (Gemas Cósmicas de ESO). El programa hace uso del tiempo del telescopio que no puede ser utilizado para observaciones científicas con el fin de generar imágenes de objetos interesantes, intrigantes o visualmente atractivos. Todos los datos recogidos también pueden ser útiles para fines científicos, y se ponen a disposición de los astrónomos a través del Archivo Científico de ESO.

Fuente: Reciclaje cósmico

 


 

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