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Publicado: 2015-05-11

Experto en salud mental en cat谩strofes: los posibles traumas ante el desastre en la Zona Norte

El psic贸logo e investigador del Centro Nacional de Investigaci贸n para la Gesti贸n Integrada de Desastres Naturales (CIGIDEN), financiado por CONICYT a trav茅s de su Programa Fondap, indic贸 que la seguridad es importante para afrontar psicol贸gicamente este tipo de situaciones. Noticia elaborada por Jos茅 Barraza, Periodista del Departamento de Comunicaciones CIGIDEN. Publicado el d铆a 29 de marzo de 2015.

El fenómeno meteorológico ocurrido en la zona norte de nuestro país ha generado un sinnúmero de impactos en la población, como la destrucción de viviendas, fallecidos y desaparecidos. Estos hechos podrían afectar la salud mental de las personas, por lo que el profesor Humberto Marín, psicólogo y Magíster en Salud Mental en Catástrofes, se refirió al respecto.

“Lo sucedido es una situación vivida por gente normal, por una población que de un día a otro sufrió una inundación. Esta gente no está enferma, ni traumatizada, ni necesariamente se van a enfermar; lo que tiene esta población es que fue afectada por un hecho potencialmente traumático. ¿Por qué potencialmente traumático? Porque los seres humanos tenemos la capacidad de recuperarnos espontáneamente. Esto significa que no todos enfermarán, no todos necesitarán ir a un psicólogo ni psiquiatra, aunque es probable que en una etapa inicial muchos no puedan dormir en las noches, tengan despertares precoces, pesadillas y/o malestares estomacales”, indicó el investigador del Centro Nacional de Investigación para la Gestión Integrada de Desastres Naturales (CIGIDEN).

Junto con ello, el especialista señaló que estas “son respuestas normales ante una situación anormal y no significa necesariamente que la gente esté enferma, tenga indicios de depresión, estrés postraumático o estén traumatizados”. Complementariamente, aclaró que si los síntomas anteriormente mencionados no disminuyen con el paso del tiempo, se debería consultar a un profesional o especialistas de salud mental.

“Los síntomas deberían disminuir conforme transcurran los días o semanas y según se vayan dando condiciones de estabilidad de la zona. Esto quiere decir que si la gente comienza a sentir seguridad, que cuenta con agua, techo y comida, sentimiento de eficacia, esperanza y apoyo psicosocial se irá favoreciendo la recuperación espontánea. Igualmente, se debe indicar que hay personas que se recuperarán más rápido que otras, e incluso, algunas saldrán fortalecidas. Eso se llama resiliencia”.

Sobre cómo conseguir dicha estabilidad, el investigador señaló que parte importante la tiene el tipo de liderazgo a emplear. Se debe entregar información clara, concisa y confiable. “Esto se vincula con la esperanza, en el sentido de reconocer que se fue afectado por un fenómeno meteorológico, pero que, al mismo tiempo, se tiene un plan con objetivos, metas, ayuda y colaboración para salir adelante. Los ciudadanos deben tener certezas comunicacionales y seguridad integral, seguridad de que no le robarán sus casas, de que tendrán comida, que a sus hijos no les faltarán pañales, que los enfermos tendrán medicamentos y que habrá un camino claro hacia la reconstrucción. Para salir adelante deben sentirse seguros de una forma amplia”, explicó Marín.

Trabajo en comunidad

Otro elemento que permitiría que las personas se recuperen es –en la medida de lo posible- el retomar su rutina diaria, como volver a las actividades escolares con los niños y la ayuda entre las comunidades. “El apoyo entre pares, entre los integrantes de la misma comunidad, es de suma importancia y es una de las cosas que más ayuda. Esto porque la gente que viene desde afuera no vivió lo que los afectados vivieron, por lo que entre la comunidad se sentirán más apoyados, más entendidos, y sobre todo son quienes se quedarán viviendo en el lugar. La ayuda que viene desde afuera de la comunidad puede ser muy buena, pero en algún momento se retirará. Lo importante es instalar capacidades”.

Otra estrategia que se ha utilizado en desastres es dividir las labores del grupo familiar. “Desde aquí en adelante habrá muchas tareas que deberán realizar para volver a la normalidad. Por ejemplo, se ha visto que el reunir a personas mayores con los niños puede ser de ayuda, debido a que los primeros, por su ciclo vital, tienden a entregar seguridad y experiencia a los más pequeños, mientras los adultos se encargan de otras labores. “En general, no hay que pensar sólo un plan desde el Estado hacia la gente, sino que también hay que pensar y generar un plan desde la comunidad, que involucre a la familia, que la población se apoye entre sí, que sean actores empoderados y se sientan unidos y seguros”, aconsejó el académico.

Fuente: CIGIDEN

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