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Publicado: 2015-05-04

"No hay desastres naturales; nosotros y nuestras ciudades nos establecemos donde no deber铆amos"

(Jos茅 Cembrano, investigador CIGIDEN). El ge贸logo y acad茅mico de la Pontificia Universidad Cat贸lica de Chile se refiri贸 a la falta de un ordenamiento territorial que incluya los procesos geol贸gicos del pa铆s. Noticia elaborada por Jos茅 Barraza, Periodista del Departamento de Comunicaciones del Centro Nacional de Investigaci贸n para la Gesti贸n Integrada de Desastres Naturales. Publicado el d铆a 28 de abril de 2015.

Tanto en medios de comunicación como en la comunidad en general se ha mencionado que la erupción del volcán Calbuco fue un hecho inesperado. Ante esto, José Cembrano, geólogo e investigador de CIGIDEN, señaló que lo ocurrido “fue sorpresivo, pero ello debido a una incapacidad de nosotros como sociedad de manejar las escalas de tiempo de los procesos geológicos. En Chile existe un alto riesgo de erupciones volcánicas, sismos y aluviones, pero vivimos a espaldas de la naturaleza y sólo nos acordamos de ella cuando suceden hechos como estos”.

El científico explicó que “desde el punto de vista geológico, lo ocurrido no es inesperado, pues estos volcanes están activos y el mismo Calbuco hizo erupción hace poco más de 50 años. Si uno mira hacia atrás, se da cuenta que cada pocos años tenemos este tipo de fenómenos en alguno de los 90 volcanes activos que hay en Chile. Muchos se preguntan por qué no hubo actividad sísmica previa, asumiendo que todos los volcanes actúan de igual manera; sí, en algunos casos se presentan sismos con anticipación a una erupción, pero cada volcán es distinto. Por tanto, no es sorprendente que un volcán haga erupción sin mayor aviso”.

Lo que el investigador considera preocupante es la problemática del ordenamiento territorial chileno, el cual no se hace cargo de los procesos geológicos propios del país. “El peligro, y más precisamente el riesgo de un volcán, radica en su cercanía con poblados y/o infraestructura. Por ejemplo, el Villarrica es peligroso y riesgoso, porque tiene erupciones frecuentes y en sus cercanías hay varias comunas que, además, tienen un alto atractivo turístico. En cambio, el volcán Láscar es peligroso, pero menos riesgoso, porque tiene zonas menos densamente pobladas a su alrededor”.

Añadió que “en este sentido, no hay desastres naturales, sino que nosotros y nuestras ciudades nos establecemos donde no deberíamos. Entonces, el mayor aprendizaje que debemos sacar de todo esto es el de desarrollar un ordenamiento territorial que tome en cuenta la naturaleza de nuestro territorio. Lamentablemente, esto no se hace por temas económicos sumado a ignorancia y negligencia. No se trata de eliminar un pueblo cercano a un volcán (Ensenada, por ejemplo), sino de contar con un buen sistema de mitigación ante los posibles fenómenos que afecten a la población, además de un sistema de evacuación adecuado”.

José Cembrano indica que esto es un problema conjunto de la autoridad, de los científicos y de la población en general. “La información está disponible, existen mapas de peligro asociado a volcanes que son de libre disposición. El conocimiento es la única herramienta para convivir armónicamente con la naturaleza. En primer lugar, debemos entender los procesos y actuar; segundo, los tomadores de decisión y los científicos debemos estar en contacto y diseñar un sistema que nos permita convivir con estos fenómenos y, tercero, no debemos temer que ocurran estos procesos, pues son naturales e inevitables. Hay que sacar a la gente al terreno, que los niños y toda la comunidad conozcan nuestra geografía y aprendan cómo convivir con ella”, finalizó.

Fuente: CIGIDEN

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