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Publicado: 2015-01-27

Bebés con Síndrome Alcohólico Fetal podrían recuperar sus capacidades cognitivas

Investigadores de la Universidad Cat√≥lica del Norte trabajan para revertir los efectos neurol√≥gicos en ni√Īos que se han visto expuestos a la ingesta excesiva de alcohol en el √ļtero de sus madres. Fuente: Noticias UCN al d√≠a.

Riesgo de daño neurológico permanente es el que enfrentan los niños nacidos de madres que consumieron alcohol durante el periodo de embarazo. Así lo advierten los profesionales de la salud, preocupados ante los resultados de un estudio efectuado en la Región Metropolitana y que, extrapolados a todo el país, establecen una proyección de 9 mil recién nacidos chilenos susceptibles de sufrir el Síndrome Alcohólico Fetal (SAF), caracterizado por una serie de anormalidades cognitivas, trastornos conductuales y del desarrollo.

Si bien existe consenso en que la prevención por parte de las embarazadas o de las mujeres que estén planificando concebir un hijo sería la mejor forma de enfrentar este problema, las cifras muestran a nuestro país como uno de los que exhibe mayor prevalencia de abuso de alcohol. En ese contexto, el consumo de bebidas alcohólicas durante el periodo gestacional constituye un importante problema de salud pública nacional.

Interesados por el impacto neurológico del SAF, un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Norte postuló y se adjudicó en 2014 un proyecto Fondecyt destinado a estudiar el efecto de la ingesta prenatal de alcohol sobre la plasticidad sináptica.

A la cabeza del equipo científico está Paola Haeger, PhD-Neurociencia, quien trabaja en estrecha colaboración con los coinvestigadores Erwin De la Fuente, PhD-Biólogo Celular; y Rodrigo Sandoval, PhD-Neurociencia (ambos de la UCN).

Mecanismos moleculares

“La ingesta de etanol o de otras drogas de abuso durante el embarazo puede producir un fuerte impacto en la descendencia”, señala la Dra. Haeger, y advierte que también el consumo moderado de alcohol produce déficit en la consolidación de la memoria y una mayor predisposición a consumir esta y otras drogas de abuso.

En Chile, agrega, la prevalencia de SAF entre los años 1985 y 1995 fue de 1,97%; un valor semejante a los descritos actualmente en EE.UU. y algunos países de Europa occidental (2%-5%). “Desde un punto de vista celular y molecular, la exposición prenatal al alcohol aumenta el estrés oxidativo tanto en la madre como en los órganos en desarrollo del feto, incluyendo el cerebro. En efecto, incluso una breve exposición a alcohol durante la gestación puede producir un desequilibrio perdurable entre los niveles de especies reactivas de oxígeno intracelulares (ROS) y moléculas antioxidantes en el cerebro. Interesantemente, en modelos animales se ha visto que el tratamiento de la descendencia con antioxidantes mejora significativamente el  déficit cognitivo generado por alcohol”.

En esa línea, el proyecto busca estudiar y entender los mecanismos moleculares por el cual ROS estaría participando en la generación del déficit cognitivo y a la vez ser efector de la vulnerabilidad a alcoholismo.

“La pregunta fisiológica y clínica es súper importante: ¿por qué estos pacientes que nacen de madres que toman etanol tienen efectos graves en adquirir conocimiento y memoria en general (espacial, de contexto) y además tienen mayor motivación para buscar droga de abuso?”, cuestiona Haeger.

“Ese fenómeno es muy interesante, porque ¿qué pasa en el cerebro? Por una parte disminuye la cognición, la plasticidad sináptica en términos neuronales, aprenden menos, se desempeñan muy mal bajo estrés, pero por otra parte hay una plasticidad neuronal que le permite tener más motivación a buscar droga en aéreas particulares del cerebro. ¿Qué mecanismos tienen en común esos dos fenómenos que son contrapuestos?”, se pregunta.

Sobre los efectos cognitivos, precisa, lo que más se sabe es sobre la pérdida de memoria, evidente ya cuando el niño empieza a hablar. Los estudios, agrega, se ven dificultados por la estigmatización de que son objeto los adictos a la droga. Existen estudios, pero ven al individuo adulto, después de los 18 años, cuando los factores ambientales también pueden haber influido en la situación actual.

Otras aristas del problema, por ejemplo si la adicción de la madre predispone epigenéticamente al hijo, también inquietan al grupo investigador de la UCN. Pero en esta etapa, de carácter básico, la investigación está enfocada en los mecanismos celulares, en ver si la plasticidad sináptica modulada por los receptores de glutamato se modifica por una reprogramación fetal.

Reprogramación

Acorde a su formación (bioquímica) y dada la amplitud del tema, Haeger optó por estudiar los genes que tienen que ver con la generación de especies reactivas de oxígeno o con la capacidad antioxidante del individuo, trabajando con animales de laboratorio.

Su hipótesis plantea que las especies reactivas de oxígeno (ROS) modularían los receptores de glutamato y eso llevaría a una mayor motivación por consumir alcohol y, a la vez, produciría un efecto dañino en la formación de memoria.

A un año de trabajo, junto a su equipo de investigadores, en el que también trabajan profesionales de las universidades de Antofagasta y Tecnológica Metropolitana, no solo han probado la validez de la hipótesis. Además, indica, “hemos encontrado que si nosotros inhibimos posnatalmente una enzima generadora de ROS del cerebro, el animal se recupera”. Vale decir, si le administran el compuesto señalado a un ejemplar adulto de laboratorio, este pierde su capacidad de motivarse a buscar la droga (alcohol), ¡lo que es muy bueno!”, resalta.

De esta manera, el proyecto contaría actualmente con un modelo validado y un compuesto que puede desmotivar a buscar la droga. No conformes con eso, continúa, “ahora estamos en proceso de ver si también recupera la memoria que puede haber perdido. La reprogramación se podría modificar en estado postnatal, se podría revertir el fenómeno, lo que sería buenísimo, ya que permitiría recuperar conductas en estado adulto”.

Los conocimientos generados por este proyecto, que finaliza en 2017, ya hacen a sus responsables vislumbrar diversas opciones de continuidad en el ámbito de las ciencias aplicadas. “Por ejemplo, analizar el fenotipo/genotipo de las madres que toman alcohol, y analizar su progenie; además la evolución y un posible tratamiento a niños ya diagnosticados con Síndrome Alcohólico Fetal”, adelanta Paola Haeger, comentando que ya existen conversaciones con médicos al respecto, con miras a un futuro proyecto del Fondo Nacional de Investigación y Desarrollo en Salud (FONIS), considerando que se trata de un problema de salud pública.

Consciente de que el SAF se podría evitar fácilmente mediante la prevención, los esfuerzos del grupo de Medicina de la UCN apuntan a quienes no pueden evitar esa conducta y en especial a sus hijos, para poder rescatar el futuro funcionamiento de esos niños.

Es, reconocen, una apuesta a largo plazo: contar con herramientas para ayudar a recuperar cognitivamente a un niño que ya fue expuesto a etanol in útero.

Otra rama que están explorando los investigadores de Medicina en una alianza con la Química y Farmacia (Facultad de Ciencias) es la posibilidad de sintetizar drogas terapéuticas. “En este proyecto queremos saber si el hierro y su transporte a la célula estaría involucrado en el proceso de motivación por el alcohol y pérdida de memoria. El hierro tiene un transportador que no tiene inhibidores. Si nosotros pudiéramos encontrar un fármaco para inhibirlo, activarlo, bloquearlo, ya sería un buen aporte hacia la industria farmacológica y el tratamiento para la enfermedad y otras donde el transporte de hierro es clave”, concluye entusiasmada Paola Haeger.

Fuente: Noticias UCN al día.

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