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Publicado: 2015-01-12

Rosetta, la misi贸n espacial que ense帽a sobre la vida en los cometas

Se trata de una misi贸n enviada el 2004 y que el a帽o pasado sali贸 de la hibernaci贸n para entregar informaci贸n sobre la composici贸n del cometa 67P/Churyumov-Geramisenko y que seguir谩 recopilando informaci贸n hasta diciembre de 2015. Fuente: Comunicaciones USM.

Rosetta es una misión de la Agencia Espacial Europea a un cometa, que fue lanzada en 2004. Muchas fueron las preguntas sin resolver para las personas que no son expertas en temas espaciales. Rodrigo Suárez, ingeniero aeronáutico que se desempeña como jefe de Investigación y Desarrollo en el Centro de Aplicaciones Aeroespaciales de la Academia de Ciencias Aeronáuticas de la Universidad Técnica Federico Santa María, entrega respuesta a muchas de ellas.

El nombre de la misión –Rosetta– hace alusión a la piedra del mismo nombre que permitió traducir por primera vez un texto en jeroglíficos y se eligió ese nombre porque al enviar la misión, se esperaba que la información sobre los misterios de la formación de universo que entregara fuera tan importante para el mundo actual como lo fue en 1799 cuando la piedra Rosetta fue descubierta.

“La misión Rosetta fue lanzada el 2 de marzo de 2004 con destino al cometa 67P/Churyumov-Geramisenko formado hace 4 mil 600 años. Una característica importante de esta misión era que estaba habilitada para desplegar el módulo Philae, que era su sistema de aterrizaje, que por no ser en la tierra, sino en un cometa se llama acometizaje”, relata Suárez.

“6 mil 555 millones 221 mil kilómetros viajó Rosetta hasta llegar al cometa que se ubica a más de 500 millones de kilómetros de la Tierra y lo acompañó en su órbita alrededor del sol a una velocidad de 18.5 km/s, es decir, unos 66.600 km/h al momento del encuentro. Todo lo anterior gracias a sensores y respuestas predefinidas, ya que las comunicaciones directas con la Tierra tardan 30 minutos en llegar, por lo que la respuesta sería recibida una hora más tarde, tiempo demasiado precioso para esperar, por lo que todas las situaciones posibles debieron ser previstas y planificadas en la programación de la sonda, así como la respuesta a cada una de ellas”, señala.

Una vez encauzada en su órbita de interceptación (lo que incluyó tomar impulsos gravitacionales tres veces de la Tierra y una de Marte), Rosetta apagó sus sistemas para entrar en un “sueño” forzado entre junio del 2011 y enero del 2014, activándose nuevamente cuando se encontraba apenas a 9 millones de kilómetros del cometa.

“Es por eso que tras 10 años, en 2014 volvimos a hablar de la misión Rosetta, y 6 meses después de despertar de su periodo de hibernación procedió a seleccionar el lugar para el acometizaje, lo que ocurrió el 13 de noviembre. Los datos obtenidos por Phileas son transmitidos al orbitador Rosetta, el que los re-envía a la Tierra durante los períodos de contacto con la Estación de Control Terrena. Según lo planificado, el módulo Phileas debía anclarse a la superficie del cometa, para así asegurar su permanencia en ella durante el resto de la misión; sin embargo, debido a la baja atracción gravitatoria entre ambos, inicialmente el módulo tuvo problemas para hacerlo, desplazándose sobre el núcleo del cometa mientras intentaba fijarse sobre la capa de rocas y hielo. Lo anterior se habría debido principalmente a que el tren de aterrizaje del módulo incluye un sistema de suspensión para amortiguar el impacto, cuyo efecto habría superado las estimaciones iniciales, causando una suerte de “rebote” del módulo al hacer contacto con la superficie”, explica el experto .

Durante el descenso para el acometizaje, Phileas monitoreó y registró datos del cometa relativos a su campo gravitacional, la superficie y sus propiedades químicas y mecánicas, su campo magnético, mediciones de polvo y plasma e imágenes. “Una vez posado en la superficie tomó nuevamente los datos anteriores y agregó imágenes panorámicas y de detalle de la superficie, así como mediciones de gases y de composición del suelo y del subsuelo, incluyendo datos del esfuerzo requerido por los arpones de anclaje para su fijación”, señala.

Lo que viene

Luego de obtener muestras y analizar el suelo del cometa 67P, desde noviembre de 2014 hasta diciembre del 2015, “Rosetta permanecerá en una órbita forzada (ya que no hay atracción gravitacional suficiente para tener una órbita natural) alrededor del cometa, observando su comportamiento a medida que se acerca en su órbita al sol, monitoreando los cambios estructurales y físicos de su núcleo de hielo. Los científicos de la misión Rosetta esperan obtener datos fundamentales para confirmar algunas teorías acerca del desarrollo de la vida en los planetas. Aun cuando aparece casi imposible encontrar vida celular en los cometas, existe evidencia de la presencia de moléculas orgánicas encontradas en algunos de ellos. Se trata de moléculas indispensables para el desarrollo de la vida orgánica, llamadas también los “ladrillos” estructurales sobre los que se sustenta el desarrollo de la vida”, anticipa Alejandro Suárez.

“Si se descubre la presencia de moléculas orgánicas en el cometa 67P/Churyumov-Geramisenko, sería una prueba más para reforzar la teoría que indica que las opciones de la generación de vida han estado desde un principio repartidas por el espacio en los cometas, recorriéndolo incansablemente hasta lograr la coincidencia de que uno de ellos caiga en un planeta apropiado en temperatura, composición química, nutrientes, de tamaño apto para mantener atrapada una atmósfera apropiada, con un campo magnético protector de la radiación externa y demás condiciones para hacer surgir y prosperar la vida como la conocemos”, señala.

Los resultados finales de la observación del cometa 67P podrían dar origen a un nuevo entendimiento de nuestro lugar en el universo, abriendo nuevos horizontes y planteando nuevos desafíos a la raza humana, también podrían ayudarnos a comprender y descifrar los secretos de nuestro pasado, tal como lo hizo la Piedra Rosetta, encontrada dos siglos atrás.

Fuente: Comunicaciones USM.

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