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Publicado: 2014-12-17

Institucionalidad cient铆fica: 驴Hacia d贸nde debe avanzar Chile?

Un ministerio que integre todas las actividades del ser humano, asumir la ciencia como un oficio en s铆 mismo y duplicar en diez a帽os el 0,35 por ciento del Producto del Interno Bruto que el Estado invierte en investigaci贸n y desarrollo, fueron algunas de las propuestas que Jorge Babul, Presidente del Consejo de Sociedades Cient铆ficas de Chile y acad茅mico de la U. de Chile; Francisco Brieva, Presidente de Conicyt; y Claudio Maggi, Director Ejecutivo de InnovaChile de Corfo, pusieron sobre la mesa en el Encuentro ChileGlobal 2014. Texto de Francisca Escobar en Noticias Universidad de Chile.

La creación de un ministerio dedicado al desarrollo de la ciencia acumula años de debate inconcluso en nuestro país. La realidad de la institucionalidad científica en Chile la lidera hoy la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt), dependiente del ministerio de Educación y cuyas bases se remontan al año 1971. Francisco Brieva, presidente de Conicyt, asegura que este es uno de los casos más dramáticos de inoperancia del Estado para administrar el desarrollo científico. “Es la única institución que tiene un jefe de servicio que ni siquiera alcanza a ser funcionario del Estado. Es un fenómeno, un artificio burocrático, que representa el todo de la ciencia en Chile. Lo menciono para mostrar la poca importancia que globalmente se le ha dado al desarrollo científico en el país”, afirmó en la mesa "Hacia una nueva institucionalidad de la ciencia en Chile" durante el Encuentro ChileGlobal 2014.

En datos duros, en Chile se invierte el 0,35 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para el desarrollo de la ciencia. Sólo para hacerse una idea: Brasil gasta el 1,1 por ciento de su producto que es diez veces el chileno, es decir, gasta 30 veces lo que gasta Chile. La fabricante japonesa de automóviles Toyota gasta 12 veces lo que gasta Chile al año en investigación y desarrollo.

“Si somos capaces de duplicar ese 0,35 por ciento en menos de diez años yo estaría muy contento, pero sabemos que es complicado. Tenemos que llegar a lo menos al 0,7 ó 0,8 por ciento al 2025”, señaló Claudio Maggi, Director Ejecutivo de InnovaChile de Corfo. Maggi postula que si bien el país sí tiene una institucionalidad en esta materia, existe necesidad de fortalecerla. “Lo que Chile tiene que hacer en ciencia, tecnología e innovación tiene que ser mucho más robusto y mucho más integral. Todavía las empresas miran con recelo la academia, todavía en la academia no es lo normal trabajar en torno a desafíos del sector productivo”, aseguró, proponiendo una mayor articulación entre los distintos actores.

El académico del Instituto de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, Jorge Babul, planteó un desafío mucho más amplio. “Mi sueño es tener un ministerio de la Cultura con todas las actividades del ser humano integradas en un gran movimiento, que estemos todos juntos pensando cómo podemos integrar el conocimiento de todas las disciplinas, eso es lo que tenemos que empujar”, afirmó.

Babul relató una serie de propuestas y demandas no escuchadas por parte de diversas entidades del gobierno respecto a la necesidad de más y mejor apoyo para el desarrollo científico. “En estos momentos hay cero canal de comunicación entre las unidades científicas y los que toman las decisiones que tienen que ver con ciencia y tecnología en el país”, dijo.

Lo central hoy, explicó Babul, no es cómo o desde qué organismo se articulará la institucionalidad científica, sino las decisiones políticas que se tomen para lograr un avance. “Tenemos del orden de 600 a 800 graduados de doctorados en Chile o en el mundo, disponibles para iniciar un cambio fuerte. Nunca en la historia de nuestro país nos habíamos encontrado con ese capital disponible. Se necesita tomar decisiones que sean de común sentido para todos: instituciones que sean capaces de escribir bases razonables para becas de doctorado, que sean capaces de escribir bases razonables para un concurso de investigación, cosas que no están aun totalmente resueltas”, aseguró el Presidente de Conicyt.

Babul agregó al debate un punto previo, desafiando a Brieva a zanjar directrices: “aquí existe la falta de un plan. Lo primero es qué es lo que queremos como país y de ahí tener un plan de largo plazo, lo cual significa que una instancia que no es de gobierno, sino de Estado. Nuestro Presidente de Conicyt, Francisco Brieva, se comprometió a ver qué es lo que queremos como país, y después, cuál sería la institucionalidad apropiada para poder responder”.

Asumiendo el debate desde la base, Francisco Brieva advirtió: “Hay que reconocer que la ciencia es un oficio en sí mismo, se comete un error cuando se la mira como una herramienta para otra cosa. Construir ciencia es en sí una tarea y si el Estado no la toma, nadie la va a tomar. O la construye el país o la construye el país”.

“Chile ya pasó la etapa en que podía hacer más de lo mismo, y explotar al máximo sus recursos naturales. Ahora necesariamente tiene que integrar conocimiento, talento, tecnología, creatividad, crear valor. Y en ese sentido la institucionalidad se quedó un poco chica, un poco fragmentada”, concluyó Claudio Maggi, afirmando que “no hay que simplificar las cosas, efectivamente la ciencia es la generación de conocimiento, de bien público, y ahí tenemos que hacer un esfuerzo desde las políticas públicas de incrementar esto. En la medida que uno tiene buena ciencia, va a tener buena ciencia aplicada también. Necesitamos más gasto público y más gasto privado”.

Texto de Francisca Escobar en Noticias Universidad de Chile.

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